HISTORIA Y VERDAD ADAM SCHAFF PDF

Laverdad, 73 I. Lostresmodelosdelprocesodeconocimiento, 81 II. Historicismoyrelativismo, 4. Mar r ou. De la connaissance historique 1. Delosinnumerables escritos, memorias, panfletos, etc.

Author:Yogar Daishura
Country:Papua New Guinea
Language:English (Spanish)
Genre:Relationship
Published (Last):6 November 2007
Pages:315
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ISBN:417-3-54848-612-1
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C alzada San B artolo N aucalpan nm. L a relacin cognoscitiva. E l proceso de conoci! L averdad, 7 3 I. L o s tres m odelos del proceso de conocim iento, 8 1 II. L averdad cm o proceso, 1 0 5 5 3. D os concepciones de la ciencia de la historia: el positivism o yel presentism o, 1 1 7 C aptulo II. E l carcter de clase del conocim iento histrico, 1 6 5 I. S ociologa del conocim iento: el condicionam iento so cial del conocim iento, 1 6 6 II. E lm arxism o yla so cio lo g a del conocim iento, 1 9 6 C aptulo III.

H istoricism o yrelativism o, 2 2 3 4. L o s hechos histricos ysu eleccin, 2 43 C aptulo II. P or qu reescribim os continuam ente la histo! L a objetividad de la verdad histrica, 3 3 5 B ibliografa, 3 7 5 Parodiando la mxima platnica, nosotros inscribi!

Mar r ou. De la connaissance historique 1. Y se abre asi una poca de revolucin social Ninguna form acin social des! Por eso, la humanidad se propone siem pre nicam ente los objetivos que puede alcanzar Kar l Mar x , Contribucin a la crtica de la econom a poltica. Para que estalle una revolucin, es preciso que las clases inferiores sufran un terrible m alestar o una gran opresin.

Aunque tam bin es necesario que tengan un principio de fuerza y, por consiguiente, de esperanza. J ea n Ja ur s , H istoria socialista de la Revolucin Francesa. N ingn historiador discute que la R evolucin Francesa de fue un gran acontecim iento histrico, y nadie om ite este hecho ni sus repercusiones en el m undo al presentar el proceso histrico de la poca. Sin em bargo, al plantear los problem as m s fundam entales, incluso cuando stos se refieren slo a la presentacin del hecho histrico, surgen las prim eras dificul!

En efecto, aun cuando todos los historiadores reconocen unnim em ente el hecho m ism o y su im portancia, cada uno de ellos lo presenta y lo explica a su m anera. S e descubren divergencias esenciales entre los diferentes historiadores, no slo en la explicacin y la interpretacin del hecho histrico, sino tam bin en la des! L os historiadores en la m edida en que difieren no tienen la m ism a visin del proceso histrico; dan im genes distintas, y a veces contradictorias, del m ism o y nico hecho.

Por qu? La respuesta a esta cuestin constituye lo esencial de la 10 presente obra. N o obstante, puesto que es m s fcil analizar un problem a y tener una idea m s clara y concreta de l si se recurre a un caso real, he elegido, com o ejem plo, la R evolu! Esto se debe a varios m otivos. Prim ero, porque se trata de un hecho histrico realm ente m uy im portante. Segundo, la perspectiva tem poral es suficiente para evitar la alteracin de la percepcin de los hechos debida a las pasiones. Tercero, el acontecim iento tuvo tal trascendencia que afect no slo a sus contem porneos sino tam bin a las generaciones siguientes; sta es la causa de la variedad de actitudes respecto a ella de los historiadores que vivieron en pocas distintas.

V arias generaciones de historiadores se han interesado por este acontecim iento alejado en el tiem po y a la vez im portante, lo que perm ite com parar las diferentes visiones de un m ism oy nico hecho en pocas histricas diversas. Pero al decidir utilizar este ejem plo, deba escoger el aspecto particular que nos interesaba prim ordialm ente.

En efecto, la R evolucin Francesa constituye un tem a tan extenso y com plejo que no podra caber ntegram ente dentro del m arco de nuestro anlisis, tal com o hem os definido su obje! Por consiguiente, nos lim itarem os al problem a de las causas de la R evolucin Francesa, y en particular, de sus causas econm icas. C on un espritu positivista, se podra preconizar unahistoria estrictam ente descriptiva, factogrfica, considerada com o nico objetivo; pero este postulado no conseguira arrastrar a ningn autntico historiador.

N o slo porque no podra sustraerse enteram ente a la influencia del factor subjetivo, que seguida! D e este m odo des! A doptarem os el orden cronolgico, em pezando natural!

La lectura de sus obras confirm a la opinin de que, contra lo que suele suponerse, la historia m s difcil de escribir es la historia inm ediata, contem pornea. N o slo porque es inevi! Para la historio! D e los trabajos realizados por los autores contem porneos de la R evolucin se deduce que se sentan sinceram ente com!

Uno de los casos por lo m enos, el de B arnave, im presiona por la profundidad de su pensam iento terico que pone en evidencia a una inteligencia autnticam ente original.

D e los innum erables escritos, m em orias, panfletos, etc. Por otra parte, hem os preferido los escritos que, aun cuando no han sido redactados siem pre por historiadores profesionales, por lo m enos intentan presentar dicha poca en trm inos histricos y no estn destinados ni!

Evidentem ente es im posible una delim itacin es! Sin em bargo, lo que nos proponem os es analizar las obras escritas por hom bres que, al relatar la historia de los acontecim ientos, tienen la intencin de trasm itir la verdad objetiva y estn convencidos de haberla captado realm ente.

D esde el punto de vista del conocim iento y de la m etodologa, es interesante estudiar, no una m entira deliberada lo que tam bin es posible, aunque carece de verdadero inters para la ciencia , ni una actitud deliberadam ente tendenciosa, para la cual la descripcin de los acontecim ientos slo es un m edio para alcanzar un objetivo poltico, sino analizar la deform acin del conocim iento histrico que se produce m s all de la conciencia del historiador, a pesar de sus intenciones y aspiraciones.

Em pecem os por los adversarios decididos de la R evolucin. Entre ellos, en prim er lugar se encuentra el cura B arruel, fanticam ente hostil a la R evolucin, autor de las M m oires pour servir lhistoire du Jacobinism e publicadas en reeditadas varias veces posteriorm ente. Esta obra est con! V eam os una m uestra de su estilo: 1 3 H em os visto a los hom bres m ostrarse ciegos a las causas de la R evolucin Francesa. A lgunos de ellos intentan persua! Para ellos, todos los m ales de Francia y todos los terrores de Europa se suceden y encadenan por el sim ple concurso de circuns!

D irem os y dem ostrarem os cuanto los pueblos ylosjefes de los pueblos no deben ignorar; les direm os: en esta R evolucin Francesa, todo, hasta sus crm enes m s espantosos, ha sido previsto, m editado, preparado, determ i!

S i algunos de nuestros lectores deducen de todo esto: es preciso, pues, que la secta de los jacobinos sea aplastada, o bien que la sociedad entera perezca Y este escrito podra arrinconarse entre las pruebas m ateriales del odio ciego de las clases polticas dom inantes a la R evolucin, si no 1 A. Barruel, M m oires pour servir lhistoire du ]acobinism e, pu!

Fauche, H am burgo, , tom o prim ero, pp. M e refiero a Louis B lanc y a su H istoria de la Revolucin F rancesa , cuyo segundo tom o contiene un captulo, titulado Los revolucionarios m sticos, consagrado a la influencia de la francm asonera en la R evolucin. El autor, desprovisto de odio y en un tono objetivo, intenta dem ostrar que la R evo!

L ouis B lanc describe detalladam ente el m ecanism o de esta organizacin, en especial de los ilum i! La reaparicin del problem a de la francm asonera en L ouis B lanc constituye una contribucin interesante al problem a de los hechos histricos, a la cuestin de saber qu es lo que se acepta com o tal en algunos casos y se rechaza en otros.

En el ejem plo que nos ocupa, la explicacin m s plausible sera la siguiente: puesto que la reaccin sostena invariable! A hora bien, si los personajes m s destacados de la R evolucin per! Por otra parte, si sus investigaciones, de haberlas realizado, hubiesen confir! Joseph de M aistre viene a com pletar en cierto sentido a B arruel.

Su concepcin religiosa del m undo, llevada hasta el m isticism o, le conduce en sus C onsidrations sur la F rance a un singular m odo de concebir las causas de la R evolucin, o de m odo m s exacto, su causa nica que es la voluntad de D ios. L os hom bres solam ente son los instru! En definitiva, la R evolucin conduce a salvar la m onarqua que a partir de entonces se hace m s poderosa y pura que antes.

Solam ente R obespierre poda cum plir la sucia tarea de em prender en el exterior las guerras victoriosas que acrecen! A unque D eM aistre com parte con B arruel su odio a la R evolucin, parte de prem isas opuestas: donde B arruel ve una accin concertada de los hom bres, una conspiracin, D e M aistre proclam a la vanidad de su voluntad y de sus aspi!

Pero el orden nunca es tan visible, ni la Providencia se hace tan palpable com o cuando la accin superior susti! L om s im presionante de la R evolucin Francesa es esta fuerza irresistible que doblega todos los obstculos.

Es un torbellino que arrastra, com o a una ligera paja, todo cuanto 1 6 Ia energia hum ana pueda oponerle Se ha dicho, con m ucha razn, que la R evolucin Francesa lleva a los hom bres m s de lo que los hom bres llevan a ella. Esta observacin es de gran exactitud; y, aunque m s o m enos pueda aplicarse a todas las grandes revoluciones, nunca ha sido tan palpable com o en esta poca. I ncluso los perversos que parecen dirigir la revolucin, slo participan en ella com o sim ples instrum entos; y en el m om ento m ism o en que pretenden dom inarla, caen de m odo innoble Han sido arrastrados por los acontecim ientos: su proyecto previo no se habra cum plido.

N o ocurre lo m ism o con los testim onios procedentes del ala liberal, a pesar de que no todos ellos puedan pretender el ttulo de obras histricas cientficas. En este cam po m e lim itar a m encionar los tra! Joseph B arnave, partidario de una m onarqua constitu! A la vez que escritor, fue uno de los m ejores oradores de la A sam blea C onstituyente.

Sus notas, entre ellas su Introduccin a la Revolucin Francesa, quedaron inditas hasta que en se publicaron a iniciativa de su herm ana. B arnave aparece en la Introduccin com o el precursor de los historia! C onstituye una introduccin al estudio de la R evolucin en el pleno sentido del trm ino: no se queda en una sim ple historia de la m ism a, ya que es m s bien una reflexin sociolgica sobre la historia, que perm ite captar y com prender adecuada!

Por consiguiente, es un trabajo que colinda con la teora y la m etodologa de la historia y que, por su concepcin, viene a ser un precursor del m aterialism o histrico de M arx Jaurs que es quien opina as, cree en la interpretacin econm ica de la historia.

B arnave plantea de entrada un postulado m etodolgico m uy im portante: que la R evolucin Francesa debe ser ana3 En su prlogo a la nueva edicin de la Introduction la Rvolution Franaise, Fernand Rude tam bin sugiere que M arx podra haber conocido dicho escrito y haberse inspirado en l. C ahiers des Annales, ed. A rm and Colin, Pars, , p. I, pp. Sera vano pretender hacerse una idea exacta de la gran revolucin que acaba de estrem ecer a Francia considerndola aisladam ente, separndola de la historia de los im perios que nos rodean y de los siglos que nos preceden Solam ente contem plando el m ovim iento general que, desde el feudalism o hasta nuestros das, im pulsa a cam biar de form a sucesivam ente lo s gobiernos europeos, se percibir claram ente el punto en que nos encontram os y las causas que nos han llevado hasta aqu.

Son ellas casi siem pre las que cam bian la faz de las naciones, y todos los pequeos acon!

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