ESQUILO TRAGEDIAS GREDOS PDF

Why should I share my scoops? Video-based Training Modules Let us show you how to do it. Buy for others This Web site gives you. Page 1 tragfdias 1 Start over Page 1 of 1. Entre estos autores podemos mencionar a Shelley quien le da a la leyenda antigua un desenlace original.

Author:Meztimi Bakora
Country:Russian Federation
Language:English (Spanish)
Genre:Marketing
Published (Last):5 September 2005
Pages:406
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ISBN:626-7-96863-159-8
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El lector del Prefacio escrito por Gilbert Murray ya sabe que nuestro autor cita las tragedias de Esquilo segn su propia traduccin inglesa. Se trata de versiones poticas en las que el traductor tensa al mximo la literalidad del texto para satisfacer las exi gencias de la rima y el metro de los versos ingleses. Nos ha parecido lo ms pertinente no traducir el mensaje desnudo de esos fragmentos al espaol, puesto que no se con servaban los elementos poticos de la versin inglesa y, en consecuencia, el alejamiento del original esquileo queda sin justificacin.

Por tanto, en el caso de las citas ms ex tensas, ofrecidas en prrafo aparte y cuerpo de letra menor, ofrecemos textualmente la versin de Bernardo Perea Morales de las tragedias de Esquilo Gredos y la de Fran cisco Rodrguez Adrados y Juan Rodrguez Somolinos de Las ranas de Aristfanes Ctedra , pese a que, en ocasiones, difieren bastante de las versiones de Murray. Por otro lado, tanto en el caso de citas ms breves o parfrasis de las piezas de Esquilo, en garzadas en el texto principal de nuestro autor, como en el argumento del Agame nn que Murray ofrece en el Apndice, no siempre ha sido posible ajustarnos a la versin castellana citada.

En los mltiples casos en los que el autor cita el texto de Es quilo de forma resumida o aproximada, hemos traducido el texto de Murray, teniendo a la vista la versin de Bernardo Perea y la de Jos Alsina Cota, publicada por Ctedra.

P R E FA C IO Es verdad que hay suficientes, y ms que suficientes, libros sobre Esquilo, no solo ediciones, comentarios y traducciones, sino tam bin estudios literarios e histricos como aquellos que el difunto doctor Verrall llamaba, un tanto irrespetuosamente, hojarasca?

Cuando un estudioso consulta el catlogo de la Biblioteca Bodleiana, o incluso sus propias estanteras, le resulta difcil pensar que no sea as.

Y , sin embargo, habr y tiene que haber ms; el proceso no tiene fin. La razn es muy sencilla. Los pocos libros verdaderamente grandes de la historia, los libros cuya belleza y vitalidad intelectual siguen conservando la capacidad de acelerarnos el pulso e inspi rarnos al cabo de ms de dos mil aos tienen un valor especial para la humanidad y no debemos permitir que mueran.

Sin embargo, morirn a menos que, generacin tras generacin, se los siga estu diando, amando y reinterpretando. Recuerdo la emocin con la que, har unos cuarenta aos, en la biblioteca Laurenciana de Florencia, tom por primera vez entre mis manos el gran manuscrito de Esquilo, Mediceus 32,9. Me con taron que Rudolf Merkel no pudo reprimir las lgrimas cuando se lo dieron; pero en aquel entonces Merkel acababa de salir de la cr cel por haber participado en algn movimiento republicano en Alemania y le emocion que lo tratasen con consideracin y respe to.

Hizo una transcripcin extremadamente cuidadosa del ma nuscrito, que result muy til hasta que fue remplazada por el fac9 10 smil fotogrfico. En la misma situacin, otros haran algo distinto; pero todo verdadero estudiante y amante de Esquilo querr hacer algo, aunque solo sea tomar notas en el margen de su libro o parti cipar en los debates de alguna sociedad erudita. Algunos optarn por escribir libros. E l sufrido pblico tiene el derecho de plantear al nuevo intr prete al menos dos exigencias mnimas.

En primer lugar, tiene que haber estudiado realmente su materia, tiene que haberla es tudiado durante aos, antes de creer que tiene algo valioso que de cir al respecto; en segundo lugar, su libro no tiene que ser innece sariamente largo. Creo que yo he cumplido estos dos requisitos bsicos. E l presente libro no es, en el sentido ms estricto de la palabra, erudito.

Es nicamente un intento de entender las obras esquleas como literatura y teatro de gran calidad. Esa clase de estudios corren el riesgo de ser llamados meramente populares, y el pre sente libro tiene los defectos propios de la especie.

Da pocas refe rencias y no recoge una gran cantidad de testimonios o autoridades. Hace escasa o nula mencin de la deuda que tiene con escritores anteriores. Los pasajes citados se ofrecen en la mayora de los casos en ingls, y casi siempre estn tomados de mis propias traduccio nes publicadas, opcin que reconozco que es posible criticar. Soy consciente, sin embargo, de haber resistido a dos tentaciones que podran haber hecho el libro excesivamente largo: la de aadir no tas argumentativas al pie para explicar o defender mis opiniones sobre determinados pasajes, y la de alejarme de mi tema inmedia to para adentrarme en otros mbitos literarios.

Por ejemplo, al mostrar que Esquilo elabor sus grandes piezas dramticas y su estilo magnfico a partir de pequeas fbulas y una diccin bur lesca, fue difcil no explayarse sobre los casos similares de otras grandes tragedias como Hamlet y Fausto: la primera es el resultado de una lenta evolucin por etapas que se remonta a la tosca farsa del bufn Amlodi de la epopeya escandinava, de la que quedan Prefacio huellas en el Primer Cuarto de Shakespeare; la segunda procede de la popular Comedia del Dr.

Fausto, comn en las ferias alemanas desde el siglo xvi, que trataba del destino de un hombre que, segn las palabras de un contemporneo, era un necio ms que un fil sofo, un charlatn y un fanfarrn que merece que lo azoten. No obstante, la adicin de un apndice, apndice que, por aa didura, entraa la repeticin de algunas cosas ya dichas, exige una palabra de apologa.

Cuando empec a leer obras de teatro griegas me di cuenta de que muchas veces, cuando crea que conoca la obra, y tena la mente llena de frases y pasajes concretos, en reali dad tena poca idea de la obra como conjunto o del valor dram tico de determinadas escenas y transiciones entre escenas. Esto es especialmente aplicable a una obra tan sutil y difcil como Agame nn, y estoy seguro de que a mucha gente le pasar lo mismo. Por ejemplo, en un comentario competente desde el punto de vista lin gstico he visto una observacin sobre la extraa falta de inteli gencia mostrada por los ancianos en la escena de Casandra.

E l escritor no haba comprendido el inters esencial de la escena, que consiste en ver que se est cumpliendo la maldicin de Apolo. Es un ejemplo extremo; pero creo que muchos profesores, cuando leen, pongamos por caso, un parlamento de Clitemestra, no se pre guntan suficientemente, o no hacen que su clase se pregunte, no solo Qu significan las palabras?

Si queremos entender la obra, debemos formularnos estas preguntas. La respuesta que les demos, claro est, ser hipottica y a me nudo equivocada. Ninguna produccin de una obra es perfecta. Recuerdo que uno de los directores ms expertos de nuestra poca me dijo que, despus de dirigir Chjov con un xito notable en Londres, vio cmo lo representaban en Mosc unos actores a los que haba preparado el propio Chjov y qued perplejo al descu brir cuntas cosas no haba sabido ver o haba entendido mal.

N o hay duda de que, si pudisemos ver una representacin del Agame 12 nn dirigida por el propio Esquilo, quedaramos considerable mente ms perplejos. Pero la comprensin perfecta de cualquier poema, como el propio poema perfecto, queda fuera del alcance de los mortales.

Con todo, podemos esforzarnos para aproximarnos a ese ideal. Pero volvamos a los detalles. Como se menciona en la pg. Como el seor Lobel ha tenido la amabilidad de dejarme ver los fragmentos que publicar en su prximo libro, Oxyrhynchus Papyri X V III, aado esta breve nota. En primer lugar, mi sugerencia sobre la triloga de Perseo en la pg. Los nuevos fragmentos de los , o Los que tiran de la red, pertenecen sin duda al mismo manuscrito que los dos ya publicados por Vitelli y Norsa en Pap.

Al parecer, el cofre en el que Dnae y su hijo fueron arrojados al mar no se man tuvo a flote como un bote abierto, sino que tena la tapa cerrada y se hundi. A l menos, en el fragmento florentino, el coro, que lleva a la costa un objeto pesado que ha quedado atrapado en su red, cree que es un tiburn o una ballena o alguna clase de mons truo, y en el fragmento de Oxirrinco se dice que Dnae estuvo bajo el agua.

Es evidente que el coro est formado por stiros. Arrastran el cofre hasta la costa, lo abren y descubren a la madre y el nio. Parece que Dnae est dormida o inconsciente. El pescador, Dictis, se apiada de ellos y promete proteccin a los des terrados, y pide a los stiros que los vigilen. Se marcha y Dnae despierta y se encuentra con los grotescos stiros bailando a su alrededor.

Dirige una splica desesperada a Zeus, que la haba traicionado, amenazando con matarse antes que permitir que vuelvan a arrojarla al mar o la entreguen a la merced de esos mons truos. Mientras tanto, no obstante, el nio, Prefacio divertido con las payasadas de los stiros, empieza a rer. Juegan con l y hacen ruidos apropiados , y todo va bien. En un fragmento posterior, tenemos un final feliz, en el que Dnae va a casarse con Dictis. Se ha encontrado otro espcimen del estilo satrico de Esquilo y el seor Lobel lo ha relacionado con los Enviados o Isthmiastai.

Los enviados son stiros; los encontramos ante el templo de Posei don, colgando unas mscaras que son sus propios retratos. Es tal el parecido que hara gritar a su madre! Parece una referencia al ritual de los oscilla colgantes a los que se refiere en Gorgie I I y sigs. La trama es oscura. Algn Exarchn probablemente el propio Dioniso, puesto que al guien lo llama y reprocha a su coro que haya asis tido a la fiesta de Istmia en lugar de dedicarse a sus propios bailes.

Alguien se refugia en el templo, y algn perseguidor accede a abandonar su persecucin a cambio de un regalo, un objeto he cho con una azuela y un yunque que no sabe para qu sirve. N o tenemos ninguna descripcin antigua de los Isthmiastai y los estu diosos tienen que recurrir a su ingenio para interpretar los frag mentos.

Estos dos papiros tienen un inters extraordinario, puesto que son los nicos ejemplares de que disponemos del famoso drama satrico de Esquilo. Lo poco que se ha conservado permite hacerse una idea de la gracia y el vigor del estilo: parece espontneo, ani mado y rpido, y al mismo tiempo tiene cierta elegancia.

Ahora bien sera precipitado sacar conclusiones a partir de un material tan exiguo. Hay menos que comentar acerca de los nuevos fragmentos de tragedias. El papiro florentino de Nobe es un magnfico ejem plo del verso esquileo.

Los numerosos fragmentos diminutos del Glauco de Potnia, la tercera parte de la triloga de Los persas, solo son incitantes, pero parecen encajar bien, como seala el seor Lobel, con la historia conocida del Sparagmos de ese hroe por sus Prefacio propios caballos. El otro Glauco tambin est representado.

Un fragmento de quince versos contiene un pareado citado por Estrabn a partir de Glaucus Pontius, y parece proceder de un par lamento de Glauco en el que cuenta que, en un lugar desierto, encontr la planta de la vida eterna, lo cual sabemos que era el epi sodio principal de la obra. Antes de l hubo varios creado res de tragedias: Frnico, Qurilo, Pratinas y, el ms temprano de todos, Tespis.

Se le atribuye un mrito mucho mayor: el de haber creado, en el sentido artstico o imaginativo, la forma literaria que ahora llamamos trgica, ya tome forma en dramas, como Macbeth, Atalia o Fausto, o en novelas, como Guerra y paz o Los miserables.

L a tragedia griega, en sentido estricto, era una forma artstica peculiar con unos lmites estrechos, tanto locales como temporales. Era, literalmente, una cancin de cabra, esto es, unam olp com binacin de danza y canto representada ante el altar de Dioniso despus del sacrificio de una cabra desmembrada, que, en virtud de un simbolismo comn en la religin antigua, representaba al propio dios.

Apenas celebrada en ningn otro lugar fuera de una pequea regin de Grecia, no dur como forma viva mucho ms all del siglo v a. Se basaba en convenciones escnicas derivadas de costumbres religiosas locales que, en mu chos aspectos, no podan ser trasplantadas.

Sus temas podan pro ceder de cualquier segmento de la tradicin heroica griega, pero normalmente la obra representaba algn relato tradicional que era tratado como el aition u origen de algn uso religioso existente. As, la tragedia era producto de una regin peculiar. La costumbre era extraa; las construcciones apropiadas, una pista de baile redonda, con parte de la circunfe rencia cortada por un escenario, no se encontraban en muchos lu gares; el coro de doce o, ms tarde, de quince personas homo gneas, que estaban siempre presentes en medio de las tramas y crmenes ms secretos pero que prcticamente nunca hacan nada para impedirlos, era casi inmanejable fuera del aire en el que haba nacido; y el rico repertorio de mitos y leyendas que constitua la materia prima a partir de la cual se creaban las tragedias no exista en ningn otro lugar.

La forma de la tragedia era tan inflexible y estaba tan constreida por la tradicin que difcilmente poda re sistir sin derrumbarse durante cuatro generaciones de poetas. Y , sin embargo, su influencia en el mundo occidental nunca ha cesado, salvo en los perodos en que la cultura ms elevada ha des aparecido por completo.

Una nacin tras otra, tan pronto como eran capaces de escribir gran literatura, intentaban escribir trage dia, algunas de ellas a partir del modelo griego al menos en la medida en que entendan qu era el modelo griego y otras ba sndose en nuevas formas propias. Los poetas romanos, desde En nio y Pacuvio hasta Ovidio y Sneca, sin duda imitaron la forma i. As, la triloga de Prometeo explica el origen de la fiesta de la Promthia, la Medea, el de la adoracin ritual de los hijos de Medea en Corinto; el Hip lito, el del llanto ritual de vrgenes por la muerte de Hiplito en Trozen.

Sfocles, Electra, y sigs. Esquilo, Aga menn, , Tambin Odisea, y sigs. Esquilo, creador de la tragedia r9 griega.

Racine y Corneille hicieron lo mismo. Alfieri, aunque dife rente, era todava ms formalista. Goethe escribi Ifigenia segn la forma griega de la tragedia, pero desvindose libremente de ella. Milton, Shelley y Swinburne escribieron en estricta y clara imita cin de los griegos. N o obstante, incluso cuando la forma externa diverge ms claramente del prototipo griego, suele haber algn as pecto interior, una suerte de espritu o esencia, que permite decir sin vacilacin, no solo de ciertas obras dramticas, sino tambin de ciertas novelas, o de poemas puramente narrativos, esto es una tragedia.

Es la tragedia entendida en este sentido lo que a mi jui cio cre Esquilo. Segn Aristteles, existen dos diferencias evidentes entre la co media y la tragedia, o, mejor dicho, entre y , pues, aunque nuestras dos palabras proceden de las griegas, su sig nificado ha cambiado inevitablemente.

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