BEATRIZ SARLO ESCENAS DE LA VIDA POSMODERNA CAPITULO 1 PDF

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Author:Kishakar Akigar
Country:Austria
Language:English (Spanish)
Genre:Travel
Published (Last):15 May 2014
Pages:116
PDF File Size:11.50 Mb
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ISBN:860-5-30312-596-5
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En este sentido, es posible pensar este ensayo como un espacio en el que se concentran las preguntas y preocupaciones centrales de aquel momento dominado por la hegemona de la cultura audiovisual y por la crisis de la gura moderna del intelectual.

Adems, el libro nace del cruce entre cultura letrada e industria cultural. Esta colocacin intersticial supone una poltica de negociacin con los gneros discursivos periodismo y crtica acadmica entre los que discurre, cuyo resultado es una escritura paradjica tensionada por fuerzas heternomas. Abstract Escenas de la vida posmoderna, by Beatriz Sarlo, dramatizes the points of inexion around the object form and role of intellectuals, which generate from end of century critical questioning.

This work CeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo The book, too, emerges from the intersection of learned culture and cultural industry. This insterstice is the locus of policies of negotiation with the discoursive genres it deals with jounalism and academic criticism , which results in a paradoxical writing tensed up by heteronomous forces. En los ecos de esta pregunta pareciera intuirse que es la Crtica quien interroga y, ahora, los ecos de esos ecos sern las palabras de otro crtico, tambin argentino, que alguna vez reclam que para ser realmente materialistas habra que pensar qu dioses o ideologas nos piensan como ejecutores de una salvaje urdimbre Rosa Si los crticos son el pensamiento clivado de la crtica, en sus perplejidades, o mejor, en el registro de las mismas, podr leerse el recorrido de las mutaciones de esta prctica y de este discurso.

Retomamos para parafrasear la pregunta: pero entonces si ya no crtica literaria en sentido estricto qu es la crtica en el reciente n de siglo en el que, de nuevo, hay que especicar un lugar en el interior de la redistribucin de las autoridades culturales y la divisin de los discursos tras la embestida de la industria cultural orgnica al mercado, la cada de los paradigmas disciplinares y la explosin de sus objetos crticos.

El ya no de su sentido estricto delnea una topografa arborescente. La decisin del objeto crtico exhacerba una vez ms su condicin poltica en tanto resuelve el sentido de las lecturas. Por aquellos das, corrientes aluvionales arrastran la literatura hacia las mrgenes de un cada vez menos caudaloso ro crtico.

La moda de los estudios culturales plantea un movimiento de doble pinza que recoloca la literatura en un escenario ms amplio propiciando su puesta en perspectiva cultural , a la vez que la diluye en un repertorio de objetos de lo ms diversos.

A pesar de este fuerte tono de poca, es posible trazar topologas diferentes en la cartografa de la crtica argentina reciente en torno al objeto. Entre la insistencia en la literatura y el desplazamiento hacia otros objetos, se entreteje un asordinado debate en el campo crtico argentino. Como episodios de esta disputa leemos tanto el gesto de armacin de los aludidos como su reconocimiento en la alusin que hace Jorge Panesi a la nueva crtica rosarina que alternando novedad con permanencia dene su singularidad en el poder de la literatura Del lado del desplazamiento, cierta crtica cultural ms prxima al sentido adorniano que a los estudios culturales ensaya un discurso que legitima su prctica escindiendo los valores culturales para criticar los estragos de la cultura audiovisual.

En este punto, el nombre de Beatriz Sarlo resulta casi una obviedad pero tambin una referencia ineludible puestas a revisar la produccin crtica argentina de las ltimas dcadas del siglo XX. Si pensamos en sus ltimos libros en los que el desplazamiento desde la literatura hacia la cultura audiovisual es casi absoluto y recordamos aquel asomo de confesin que publicara en el prlogo a Una modernidad CeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo Sin embargo, creemos que, en su caso, la cuestin es ms compleja y que excede la problemtica del objeto.

Ninguna produccin como la suya3 dramatiza con tanta intensidad los puntos de tensin en torno al objeto y la forma de la crtica, y la gura del intelectual generados por las interrogaciones crticas de n de siglo en el escenario local. En este sentido, es posible pensar los ensayos de Sarlo como el lugar del sntoma. Un espacio en el que se concentran las preguntas y preocupaciones centrales de este momento en torno a la reconguracin de la prctica crtica en el escenario dominado por la hegemona de la cultura audiovisual y por la crisis de la gura moderna del intelectual, ya sea en la representacin del intelectual orgnico iluminista que articula un discurso hegemnico de poder desde el saber en una tradicin que compartieron los letrados argentinos del siglo XIX Pagni y von der Walde , o la del crtico de oposicin, cuyo modelo fue Sartre para los intelectuales de izquierda en los sesenta.

Sarlo escribe Escenas de la vida posmoderna parada en el punto exacto de esa grieta. Articula un discurso de la crisis de las humanidades frente a la embestida tecnolgica y, desde all, legitima su funcin, que es la de enunciar como problemas los nudos gordianos de la crtica: el lugar para los valores estticos en el marco de la ampliacin del pblico, de la cada de las autoridades estticas ligadas a la institucin escolar y la crtica, y la perspectiva sociolgica institucional del arte.

Last but not least, cuestiona la prdida de la articulacin entre los intelectuales y la esfera pblica. Autogurada como una intelectual argentina de n de siglo y como una gura convulsionada por lo que ya no puede ser una intelectual CeLeHis Mara Celia Vzquez moderna y por lo que nunca sera posmoderna , pone en escena el dilema que se les plantea a los intelectuales que aspiran a un ideal igualitario y democrtico a raz de la cada de la gura clsica y la permanencia de las injusticias que dieron impulso al fuego donde se impugnaron poderes absolutos y legitimidades basadas en la autoridad desptica y la concentracin de riquezas Sarlo Como una intelectual, es decir, espoleada por compromisos que sobrepasan ampliamente los estrechos lmites de su carrera profesional Said: 95 , asume el desafo de ensayar un modo de intervencin en la esfera pblica en tiempos en que el proceso de conversin del intelectual en expertos, h a cicatrizado el desgarramiento que atraves a la gura intelectual clsica entre la normatividad de un campo especco y la normatividad general Sarlo 5.

Como una amateur, por decirlo con palabras de Said4, Sarlo corre los riesgos de escribir para un pblico ms amplio y, sin el resguardo de la academia, plantea algunas de las cuestiones morales y polticas que afectan a la democracia neoliberal argentina desaando los lmites de un saber particularizado. Lo que se juega -lo que est en juego- en las Escenas de la vida posmoderna es el modo en que la crtica y el discurso de los intelectuales puede intervenir pblicamente en un escenario dominado por el neoliberalismo, el mercado y los medios.

Desde siempre, Sarlo ha otorgado un fundamento moral a su prctica crtica y ha concebido su funcin en tanto supersticin poltica Giordano: 28 , es decir, como desmiticadora al servicio de una causa justa. En este sentido, hay una lnea de continuidad entre las escenas y el resto del corpus en el que la doxa poltica no slo determina el sentido de la crtica sino tambien mide la ecacia de su poder en trminos de intervencin en los debates sociales y culturales impuestos por la agenda poltica del momento.

CeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo La crtica en la encrucijada Las preocupaciones personales acerca de cmo articular el trabajo intelectual con la poltica y las formas de intervencin se entrecruzan con las variaciones histricas de la crtica y del escenario poltico y cultural de los aos noventa formando una encrucijada5, que arroja volumen histrico en una doble perspectiva: la autobiografa intelectual de Sarlo y la biografa colectiva de la crtica y de los proyectos intelectuales.

Estos mismos planteos han sido formulados a lo largo de los ltimos treinta aos en el campo intelectual argentino. Las distintas respuestas ensayadas -sea por las voces colectivas de la crtica, sea por Sarlo- constituyen la memoria de estos interrogantes, memoria que adems de marcar una genealoga construye una perspectiva, un punto de vista. Las respuestas ensayadas en el pasado crean la profundidad de un campo visual para una mirada como la de Sarlo que, con un ojo, se ja en los apremios de la coyuntura cmo improvisar estrategias de intervencin adecuadas y, con el otro, bucea en el fondo de la experiencia.

De este modo, pasado y presente se citan -en el sentido de la tauromaquia- en un juego de proyecciones mutuas, interrogando qu hacer en el presente? En la memoria de estos dilemas, resuenan los ecos de una tradicin crtica, inaugurada por la revista Contorno en los aos cincuenta, y vigorizada al calor del optimismo poltico en los setenta, cuyo eje problemtico central es la articulacin entre cultura y poltica, y entre el repertorio CeLeHis Mara Celia Vzquez temtico, se destacan: la ampliacin de los dominios de la crtica, la puesta en cuestionamiento de la especidad literaria, los modos de intervencin en lo social, la condena de la especializacin.

Sin dudas, la trayectoria intelectual de Sarlo remite a esta tradicin6, a la que revisa auto crticamente en los tiempos de la postdictadura marcando sus aciertos y errores. En este punto, Sarlo hace referencia a lo que se puede pensar como un problema de contacto entre ambos trminos. En el curso de la tradicin, el canibalismo de la poltica se reitera; se puede constatar en Contorno, cuyo aporte original consiste en otorgar un fundamento poltico a la crtica que hasta entonces no haba tenido ms all de las ideologas particulares de quienes la ejercan Croce: , que con el tiempo se convierte en el tema excluyente de la revista, tal como queda demostrado en los ltimos nmeros.

Tambin se repite en revistas de los aos setenta como, Los Libros, por citar un proyecto en el que ella participa. La fuerza del presente: puntos de inexin en la tradicin Retomar este campo de problemas en funcin de reconstituir la gura del intelectual en una coyuntura poltica, histrica y cultural como la de los aos noventa -sustancialCeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo Estos no se producen sencillamente por el contacto directo con la realidad poltica sino que estn generados por el cruce entre ste y el proceso de identicacin de los intelectuales, proceso que apunta a la formulacin de problemas, lmites y alcances de la intervencin pblica.

Una de las zonas donde mejor se registran estos cambios es en la seleccin de los objetos crticos, articulados con los grandes temas de la poca.

Cules son los grandes temas de los noventa que permiten ensayar un modo de intervencin en un espacio menos acotado que el mbito acadmico. En el marco general de la articulacin entre cultura y poltica, el tema de la democracia y sus condiciones en el n de siglo aparece privilegiado por Sarlo.

El descubrimiento de la problemtica de la democracia -ignorada por el discurso de la violencia y de la revolucin Sarlo 5 de los aos setenta- se produce en Sarlo en ntima relacin con un proceso de autocrtica de las posiciones polticas asumidas en el pasado.

En los das primaverales de la transicin alfonsinista, cree que debe saldar una deuda pendiente con el pasado inmediato a la vez que ensayar modos de intervencin adecuados al presente democrtico.

En los ochenta, en el marco de la empresa de construir nuevos emblemas para el ocio de los intelectuales, los dos ojos9de Sarlo apuntan estrbicamente, por un lado, hacia el pasado para construir la memoria cul ha sido el papel de la izquierda en la Argentina de las dcadas pasadas y cmo debe leerse la lucha armada a la luz del pasado reciente10 ; por el otro, hacia el presente cmo redenir la identidad como intelectuales en un estado democrtico Esta actitud de CeLeHis Mara Celia Vzquez autocrtica marca la diferencia entre la posicin de la autora de Una modernidad perifrica y la de otros intelectuales de izquierda que, segn ella, representan un pedazo de hielo en el polo, en tanto adhieren al presupuesto de que las ideas son inalterables y juzgan sus cambios en trminos de defeccin.

Segn ella, esta posicin los lleva a clausurar toda posibilidad de pensar la problemtica de los intelectuales en el presente y a cerrar su formacin ideolgica en los aos Por el contrario, su disponibilidad para repensar programas, valores, experiencias y prcticas, la llevan a anclar la reconstruccin de la gura del intelectual en el escenario poltico de la democracia. Valorizar la democracia y considerarla como la precondicin para imaginar una sociedad ms justa Roy y Trmboli: es la novedad que introduce en su discurso crtico de los ochenta.

Lo nuevo marca un punto de inexin en la lnea autobiogrca poltica e intelectual; es una fuerza identicatoria que funciona como la rma Sarlo en el campo intelectual argentino, a la vez que traza la polmica con los otros intelectuales de izquierda.

La problemtica de la democracia, descubierta en los ochenta, en los noventa, cobra fuerza no slo como horizonte en relacin al cual hay que denir el lugar y la funcin de los intelectuales, sino tambin como objeto crtico, pero en un sentido diferente al del apoyo explcito dado a la consolidacin de una. Escenas de la vida posmoderna debe leerse en el corazn de este contexto problemtico, en el que late el tema de la democracia. Sin dudas, sta representa una de las cuestiones vitales para este libro, donde Sarlo pone a trabajar un sistema de interrogantes productivos, que tienen CeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo La tarea hermenutica, en este caso, consiste en formular preguntas tendientes a construir una perspectiva crtica de las versiones celebratorias del estado actual de las cosas, versiones fraguadas al calor de un nuevo conformismo que supone la confusin de lo realmente existente con los lmites de lo nicamente posible Sarlo 5.

La democracia es el hilo que entreteje la cultura con la poltica en una trama tan apretada que hace estallar los objetos crticos anulando cualquier pretensin de especicidad e impugnando los lmites de un saber particularizado. La mirada crtica se nomadiza en su devenir poltico, se desterritorializa hasta la orilla de lo poltico en el sentido ms lato del trmino las condiciones de la democracia. En su trayecto, circulan otros objetos de mayor visibilidad que reterritorializan el anlisis cultural logrando de este modo conjurar el fantasma de la canibalizacin de la crtica por la poltica.

En el primer captulo del libro, Abundancia y pobreza, se ocupa de los connes de la cultura urbana de n de siglo adoptando el repertorio trazado por los medios; en este sentido, se puede decir que trabaja con una rplica de la cultura posmoderna impuesta por la cultura massmeditica, en lugar de ofrecer un recorrido alternativo. Pensemos, por ejemplo, en la referencia a la experiencia del cuerpo que identica como tpica de n de siglo: el cuerpo trabajado por las operaciones del lifting.

Sabemos que sta es una de las manifestaciones ms visibles pero no la nica ni la ms interesante. Paralela a esta operacin de borramiento, se desenvuelve la de la escritura sobre el cuerpo, en los tatuajes de los jvenes, sobre todo de aquellos que CeLeHis Mara Celia Vzquez difcilmente alguna vez adquieran visibilidad cultural.

Sarlo abarca una vasta supercie de problemas, un espacio plano en el que se suceden los ms heterogneos objetos el lifting, el traje-disfraz de los jvenes, el shopping, los videojuegos, los reality- shows,etc. Sin embargo, la vasta supercie por momentos se repliega y en el espacio interior del plisado, la crtica se vuelve inclusiva15, como cuando pregunta por el lugar del arte y los intelectuales.

El tratamiento de estos temas estn marcados por esa situacin de interioridad, por ese hallarse dentro. El ensayo como forma de negociacin Ensayar un modo de intervencin en la esfera pblica no slo involucra los objetos crticos sino tambin la forma de los discursos y las estrategias discursivas. La alada mirada sociolgica de Sarlo le permite detectar este pasaje de prdida que la lleva a confesar que la crtica ha dejado de convocar al pblico y que el lugar de la crtica cultural en la Argentina es muy difcil y no est resuelto Sarlo Estamos lejos de los aos setenta, en los que el clima de poca permiti que uno de los aportes originales de Los Libros consistiera precisamente en el hecho de haber sido un espacio de discusin crtica especializada puesto en contacto con el gran pblico, postura que desplazaba del mbito de la universidad la reexin acerca de los mtodos y alcances del discurso crtico Panesi Por el contrario, en la era menemista se replantean las condiciones de posibilidad de repercusin de los textos producidos por los intelectuales casi en trminos de extenuacin; resulta casi imposible imaginar, para ellos, un pblico general.

Sarlo describe esta situacin de un modo ejemplar: Ahora se tiene la impresin de que est Flix Luna y, despus, all a lo lejos, el libro de Torre que me parece extraordinario, lo leen un puado de personas. Y uno dice: es un libro sobre los orgenes del peronismo, publicado hace 2 aos, cmo no va a tener un pblico.

Adems tiene captulos que se leen como un policial, narrados esplndidamente. Y no es que se venda menos que un libro de Flix Luna, sencillamente no existe para ese registro de pblico.

No hay un espacio ms all de Flix Luna. Con tal propsito, indaga sobre qu espacio discursivo debe recortarse un discurso crtico con tales pretensiones y a travs de qu retrica pueden crearse las condiciones de legibilidad.

El discurso acadmico, en el que se instituye la gura del experto, marca el lmite del espacio interno; el discurso de los medios que proyecta la gura del intelectual massmeditico es el lmite externo. El diseo de este mapa hipottico crea las condiciones de posibilidad para la colocacin de las Escenas de la vida posmoderna en un espacio de intermediacin : entre el discurso de los expertos y el de los medios.

Segn Sarlo, el discurso de la crtica acadmica est marcado por la tecnologizacin y por la prdida del inters pblico. Connado a la especicidad y la clausura solo promueve intervenciones estrictamente zonicadas y un particularismo de minoras intelectuales.

En este punto, nos gustara volver a preguntarnos por el sentido de la confesin con la que abrimos este trabajo. En la perspectiva de una crtica con voluntad de intervencin pblica, las prescripciones impuestas por lo acadmico modelan un perl de la crtica estridentemente tecnocrtico.

Por su parte, los gneros discursivos massmediticos CeLeHis Las interrogaciones de la crtica en el n de siglo Entre los que cuentan con mayor repercusin y visibilidad cultural, Sarlo destaca el auge de un gnero tpicamente norteamericano: la inexin periodstica ya sea de la historia, sociologa o ciencia poltica que representa una prdida respecto de sus concreciones anteriores. Esta colocacin intersticial supone una poltica de negociacin con los gneros discursivos entre los que discurre, cuyo resultado es una escritura paradjica tensionada por fuerzas heternomas: por un lado, las de la visibilidad y la inteligibilidad, que producen un efecto mimtico con los gneros massmediticos y, por otro, las tendientes a legitimar el modelo intelectual, con el consecuente efecto de escisin y extraamiento.

El movimiento paradojal subraya la perspectiva mvil e inestable de este libro de cruce entre periodismo y cultura letrada.

El ensayo es la forma que le permite a Sarlo llevar adelante esta poltica de negociacin. Con voluntad de intervencin pblica, se desliza hacia los gneros massmediticos, cuando encara lo que podra llamarse un proceso democratizador de la prctica crtica, que involucra tanto la seleccin de los objetos como el lenguaje. Amparada por CeLeHis Mara Celia Vzquez el principio de libertad que promueve el ensayo -por el que todos los objetos estn en cierto sentido a la misma distancia del centro Adorno 31 -, Sarlo enhebra un repertorio de objetos culturales de extrema visibilidad entre los que podramos destacar la tv como ejemplo paradigmtico La visibilidad de los objetos se ala con la legibilidad del discurso y esta alianza produce el efecto de mmesis.

El tono coloquial del lenguaje utilizado y la condicin de texto continuo -sin divisiones topogrcas entre cabeza ni pie de pgina, ni tipolgicas entre texto propio y ajeno- extreman la condicin de legibililidad de su produccin anterior hasta alcanzar la comunicabilidad pblica.

Con voluntad de legitimar el carcter intelectual de su intervencin pblica, Sarlo exhibe la liacin con la cultura letrada a travs de ejercicios de escritura y lectura que detentan su lugar de origen. Con la escritura trabaja enfticamente la forma del ensayo y produce una complicada trama de mezcla mediante la sutura de gneros23 autobiogrco, narrativo, notas de un antroplogo.

En este punto, el efecto de mmesis se ve interrumpido por una operacin de escisin que impone las preguntas acerca de quin habla; cmo se constituye este sujeto que practica esta errancia genrica en la escritura, de dnde proviene su legitimidad para la mezcla.

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