COCINAR HIZO AL HOMBRE FAUSTINO CORDON PDF

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Author:Shagar Voodoorisar
Country:Fiji
Language:English (Spanish)
Genre:Business
Published (Last):5 January 2006
Pages:184
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ISBN:549-7-38533-988-7
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Del escritor Faustino Cordn me haba hablado, hace ya muchos aos, Xavier Domingo, un famoso gastrnomo e investigador de las comidas del hombre. Un da lo metieron en una celda junto a lo que los fascistas llamaron un espa sovitico y all sin luz Faustino Cordn aprendi ruso. Ya en la calle, Cordn encontr -una gramtica francesa tirada en el suelo y llevndola a su casa aprendi francs. Y as, entre detenciones, expulsiones y muy severos juicios fue haciendo Cordn una cultura asombrosa y multilinge.

Hoy me llega la segunda edicin de un ejemplar de Faustino Cordn titulado Cocinar hizo al hombre, que aparece bajo la rbrica de Los 5 Sentidos, coleccin que acoge algunos de los libros ms sabios de la gastronoma europea. Lo que me importa en esta nota no es tanto decir que el libro de Cordn, editado en el ao en Barcelona, es un jugoso tratado lleno de materias sugerentes y muy inteligentes, sino me importa el hecho de que Cordn es el fruto de una serie de crceles e injusticias establecidas justamente para impedir que la cultura fructifique.

Y esto me lleva tambin ha pensar que cuando el espritu humano logra fortalecerse a s mismo de manera slida y pujante, nada le impedir atravesar las rejas de una crcel, ni siquiera aos de penuria.

Un libro cado en plena calle y un ruso que perdi su propia guerra son los dos primeros pasos para llegar al libro que hoy me ocupa. Me gustara poder dar las gracias al profesor sovitico encarcelado y al muchacho que perdi una gramtica francesa en un da, acaso, lluvioso.

Paco Ignacio Taibo Esquina Baja Prlogo Reflexiones ntimas acerca del pensamiento cientfico y su divulgacin Como casi todo lo humano, este librito nace de una ocasin externa, fortuita, y ha terminado adquiriendo un propsito que ha ido esclarecindose al escribirlo. Voy a decir unas palabras de la una y del otro que orienten al lector y que, si es posible, me justifiquen.

La ocasin del libro, y no slo la ocasin sino tambin su partero, ha sido Xavier Domingo. Le enter de mi conviccin de que la palabra, y, por tanto, el hombre, que se define por la facultad de hablar, slo ha podido originarse en unos homnidos sin duda ya muy evolucionados en el manejo de tiles precisamente cuando se aplicaron a transformar, con ayuda del fuego, alimento propio de otras especies en comida adecuada para ellos.

El inters de X. Domingo por cuestiones culinarias, en las que es notoria su gran competencia, le llevaron de inmediato a pedirme las primicias de esta reflexin ma sobre el origen del hombre, pero en una exposicin que fuera en lo posible atractiva para el lector culto pero no especializado en biologa, al que va dirigida una coleccin de libros sobre temas gastronmicos que l inicia.

Por gratitud y por amistad no poda negarme a esta solicitud, e impulsivamente me compromet a entregarle en unas semanas un librito de divulgacin de mi estudio, proyecto que acogieron con ingenua confianza y con cordial benevolencia los editores. As adquir el compromiso del libro pero cmo plasmar la idea inicial? Como he sealado, he dedicado estos ltimos meses a reflexionar sobre la naturaleza del hombre a la luz de su origen.

Ahora bien, el resultado de esta investigacin, por su propsito y por su desarrollo, ha dado lugar a un genuino libro cientfico. Esto significa que, aunque nacido de problemas concretos y de intuiciones personales para abordarlos, constantemente se esfuerza en elevarse a teora, a pensamiento abstracto, lo que exige una terminologa especializada y todo el rigor de exposicin posible.

Claro que durante mi trabajo he procurado muchas veces vivir Cocinar hizo al hombre los homnidos y los hombres primitivos; pero este ejercicio imaginativo persegua una aproximacin crtica a lo que de verdad sucedi en ese tiempo remoto, y, en mi opinin, el nico modo de acercarse a esta verdad es contrastar los datos conseguidos y las hiptesis de trabajo concretas con las leyes biolgicas pertinentes.

No hay otra forma de ir consiguiendo una progresiva certeza de lo imaginado por uno mismo que someterlo a la piedra de toque de la experiencia colectiva, plasmada en el pensamiento cientfico terico. El nico mtodo para hacer avanzar la ciencia es la habilidad para transmutar el conocimiento cientfico, previamente conseguido, en instrumento para adquirir nuevo conocimiento.

Por la coherencia de los fenmenos naturales, el contorno de la verdad de algo slo va dibujndose -y cun lenta y penosamente- por la conformidad, de nuestro modo de entenderlo, con todo el pensamiento pertinente bien establecido por la ciencia.

Tanto es as que el criterio del valor del trabajo de un hombre de ciencia es la amplitud de las relaciones que sea capaz de establecer entre sus problemas concretos y el resto de los fenmenos naturales.

En resumidas cuentas, por mi educacin o instinto de cientfico, he estado unos meses absorbido en comprender lo mejor posible el origen y naturaleza del hombre en trminos de cuanto s de los dems procesos biolgicos y, es ms, del resto de la realidad. Inversamente -llevado por el mismo espritu-, me he esforzado en aplicar cuanto iba percibiendo o creyendo percibir acerca del origen del hombre a entender mejor toda la realidad en su conjunto.

De hecho, la insensata pasin del cientfico es la de organizarlo todo en pensamiento coherente, la de saberlo todo. Est en la lgica de las cosas que el desarrollo del pensamiento abstracto, que me he ido esforzando en conseguir -la penosa conquista del rigor en las ideas-, haya tenido que alejarme paulatinamente de mis primeras nociones directas, vividas, del origen del hombre.

Y, ahora, Xavier Domingo me pide que d marcha atrs y que, en favor de lectores no especializados pero cultivados y abiertos, vuelva a mi estado de inocencia previo, de partida. Claro que comunicarse con este tipo de pblico, esto es, influir en el pensamiento general, constituye el desideratum de todo hombre de ciencia; en efecto, aunque el primer objetivo del cientfico sea conseguir pensamiento verdadero, es obvio que el pensamiento, por naturaleza, es comunicable, de modo que lograr verdad y no comunicarla es quedarse a medio camino.

Por ltimo, pienso que la comunicacin no se realiza con plenitud hasta que la verdad lograda no sea acogida por el comn de los hombres cultos y adquiera as curso general. Sin duda, en cuanto hombre de ciencia, deseo fervientemente que los atisbos de verdad que yo vaya logrando sean acogidos por el pensamiento culto general, que sean socializados.

Pero me parece que se trata de un objetivo difcil y totalmente alejado de mis posibilidades actuales. Creo que, en general, a lo ms a que puede pretender un hombre de ciencia que, por definicin, trabaja, a diferencia del artista, en una radical soledad es a que el hombre culto llegue a tener alguna noticia del conjunto de su labor y que esa confusa consideracin d ocasin a que, en el futuro, otro hombre de ciencia, acuciado por sus propios problemas y por las soluciones personales que barrunte para ellos, se vea empujado a estudiar la labor dejada por el otro, y que la emplee en la construccin de un sistema cientfico ms amplio y verdadero.

Este futuro hombre de ciencia, desde sus puntos de vista ms elevados, domina fcilmente el pensamiento pasado y puede asimilarlo y transfundirlo al pensamiento general. El hombre de ciencia, pues, tiene que limitarse a realizarse a si mismo en una esforzada conquista de verdad y resignarse a la idea de que, en el mejor de los casos, su pensamiento ser un da reorganizado dentro del pensamiento de otro, necesariamente ms consistente, ms integrador, en una palabra ms verdadero.

De este modo, en el avance de la verdad, las viejas verdades se van incorporando a la experiencia comn cuando prenden en otra mente donde se diluyen incorporadas en una nueva verdad. Evidentemente yo, para mi labor, no puedo desempear el papel de ese futuro hombre de ciencia.

Divulgarme bien equivaldra a superarme hasta yerme con nueva perspectiva, cuando en mi esfuerzo por entender apenas quepo en m mismo. De hecho, volver; desde mi pensamiento riguroso sobre el origen del hombre a la frescura creadora que me impuls a emprender mi trabajo, me parece un propsito tan desatinado, un ideal tan inasequible, como la soada vuelta a la juventud con la experiencia de la vejez.

A la vista salta que el pensamiento abstracto se desprende fatalmente -como una ganga intil, incoherente con l- del espritu creador, de la imaginacin, con que aqul, necesariamente, se fue perfilando. Un hombre de ciencia, educado madurado profesionalmente en la organizacin de pensamiento abstracto, cmo puede pretender efectuar lo ms antittico, a saber, novelar sus resultados recurriendo a las intuiciones que ha tenido que olvidar, que sacrificar, para producirlo?

Pienso que, acuciado por la necesidad de comprender, me he visto forzado, como primera exigencia de rigor, a ir negando mis prejuicios, a aniquilarme en la realizacin de la verdad abstracta; y, ahora, me resulta inconcebible que yo mismo, negando todo mi esfuerzo anterior, pueda llevar al lector ante las posiciones concretas pero inseguras que fecundaron mi pensamiento, para, de este modo, ponerle en condiciones de imaginar, de redescubrir las perspectivas primeras que, por estimuladoras que me hayan sido, me he esforzado en encerrar en pensamiento riguroso, integrado en la teora cientfica general.

Por atrayente que sea el propsito, he de confesar que emprenderlo por m mismo sin ayuda me parece sencillamente imposible. Xavier Domingo ha buscado una solucin para esta dificultad, brindndome su colaboracin, a la que aunque oculta en el libro correspondera el xito, muy improbable, de este intento mo de divulgarme, al que por otra parte he sido empujado por l. Tomando la posicin del lector, durante bastantes horas l me ha hecho hablar, ante una cinta magnetofnica, del mono ancestral, del homnido y del hombre primitivo, pero obligndome, con enrgicos serretazos, a mantenerme ante los hechos y, es ms, a reflexionar sobre temas nuevos para mi, que le eran sugeridos a su frtil imaginacin por lo que hablbamos.

Luego no he tenido sino que procurar mantenerme fiel a la exposicin coloquial, al ordenar sta, lo que no he podido hacer sin gran violencia, en una penosa contemporizacin entre lo que debo decir como divulgador y lo que me veo impulsado a decir como investigador, empeado profesionalmente en Cocinar hizo al hombre organizar su pensamiento. En este compromiso de tendencias, a pesar de haber yo ayudado cuanto he podido a la primera, no s si me ha inspirado el espritu del pensamiento general, al que devotamente he invocado en muchas difciles coyunturas.

As, pues, Xavier Domingo, aunque no este presente en la redaccin, cuya responsabilidad me incumbe plenamente, me ha ayudado en lo que podra denominarse mi intento de domesticar mi pensamiento cientfico. He procurado emplear siempre palabras de uso general y prescindir de los trminos tcnicos, con sacrificio del rigor que stos ciertamente permiten.

Pero, sobre todo, he procurado ceirme a las cuestiones concretas a las que me ha llevado la curiosidad de Xavier Domingo los antecedentes animales del gusto humano, la relacin entre la evolucin de la sexualidad y la del paladar, etc.

Un problema de filosofa natural La evolucin de los animales Este libro se ocupa de aspectos relativos al importante problema de cmo un animal un mono , por tres pasos escalonados, fue finalmente llevado a una circunstancia determinada que le empuj a hablar, con lo que devino hombre. Se trata, excusado es decirlo, de un problema de evolucin biolgica, ms concretamente del ltimo gran acontecimiento de la historia de los animales, en el que surgi la especie a la que pertenecemos, capaz de dominar las restantes.

El fruto que cabe lograr de este libro es poner al lector ante este grandioso problema de la evolucin, que, en m opinin, manifiesta la intimidad del acontecer de todo el universo.

El universo entero est sometido a un inmenso proceso de evolucin a la evolucin csmica de la que la evolucin de los seres vivos terrestres de toda ndole no es sino un episodio notable la evolucin biolgica , de la que, a su vez, el tema que nos ocupa el surgimiento del hombre no es sino un acontecimiento todava ms particular, si bien, ciertamente, el culminante. Para leer orientadamente el libro me parece indispensable comenzar con unas ideas que, aunque informales, permitan centrarse ante el problema de la evolucin.

Segn lo dicho, todo cuanto sucede est de alguna manera determinado por la evolucin, a la que nada escapa: la evolucin es una ley bsica de toda la realidad.

Para entender bien algo por ejemplo, lo que es una clula, la conducta de un animal, la modificacin de una especie animal a lo largo del tiempo, el proceso del cambio social, etc. Pero no es fcil enfocar algo desde la evolucin, ni, a la inversa, percibir desde algo la grandiosa perspectiva de la evolucin. Voy a procurar dar una idea de los caracteres que distinguen la evolucin cuando nos situamos en la conveniente perspectiva para percibirla.

Una seal importante de que, al estudiar cualquier proceso natural, estamos enfocando la evolucin, y no resultados muertos de ella por as decirlo sus escorias , consiste en el hecho de que hayamos logrado correlacionar un proceso general con agentes genuinos esto es, seres capaces de accin y, correspondientemente, de percibir los efectos de ella para corregirlos ; es decir, tenemos que conseguir, por una parte, que el modo de accin de los agentes explique dicho proceso general de la realidad, y, por otra parte, que el proceso explique a su vez cmo se originan, cmo se sostienen, cmo cambian, en una palabra qu son tales agentes.

Siempre que apreciemos en la naturaleza un proceso regular, bien estable o bien cambiante con una cierta ley, tenemos que preguntarnos quin lo produce, cul es su agente; y siempre que percibamos agentes -ante todo, los seres vivos, pero tambin entes unitarios capaces de operar continuamente recuperndose de la accin molculas, tomos, etc.

Toda unidad genuina, cargada de energa continuamente operando, ha de cargarse, asimismo de modo continuo, mediante un proceso general sobre el que dicha unidad ha de influir convenientemente en su propio provecho.

As, pues, estaremos enfocando la evolucin de un animal si vamos entendiendo de qu modo el animal en cuestin modifica la realidad en torno a l a fin de permanecer vivo, y, por otra parte, de qu modo esta realidad acta a su vez sobre el animal para que ste presente sus caracteres especficos y para que su especie vaya cambiando en una direccin determinada. Es decir, para entender un cambio evolutivo por ejemplo, el cambio que condujo a un mono arborcola a salirse del bosque, el cambio de este mono descendido al suelo en el hominido erecto y portador de tiles, o, en fin, el cambio del homnido en hombre tenemos que considerar, a la vez y en sus influencias mutuas, el medio de cada uno de estos seres y a ellos mismos.

Nada cambia por s solo; todo cambio tiene una causa un proceso exterior a l que lo determina, y el cambio, a su vez repercute en dicha causa proceso exterior. Bien entendido que, en el universo coherente y explicable por si mismo, el proceso exterior, que modela a todo animal con esa eficacia y persistencia con esa perfecta adecuacin a su modo de vivir que maravillan al naturalista, ha de tener una gran regularidad y continuidad que, a su vez, dependen de la de procesos ms amplios y, as, hasta estar mantenido por la evolucin general del universo.

Lo anterior significa que cada especie animal ha de poseer su propio medio especfico, capaz de modelarla a ella, que tan acusada y tenazmente difiere de todas y cada una de las dems especies. As, pues, el len y la cebra conviven en un mismo mbito pero tienen sus respectivos medios. Este medio en torno a todo animal tiene que llenar una serie de condiciones. Tiene, en primer lugar, que proporcionarle la energa que necesita para mantenerse vivo, esto es, tiene que proporcionarle alimento; en segundo lugar, tiene que ser adecuado a la accin del animal para que ste Cocinar hizo al hombre pueda plegarse a los cambios circunstanciales de su medio y usarlo en beneficio propio; y, por ltimo, los cambios provocados en el medio de un animal por la actividad de ste tienen que ser perceptibles por l nico modo de que el animal pueda adaptarse continuamente al medio, corrigiendo en todo momento la propia actividad por los efectos buenos o malos que perciba que, de ella, se derivan para l.

El medio propio de cada especie animal presenta, adems, una cuarta cualidad que nos merece particular atencin. Esta cualidad del medio de una especie es la de actuar lentsimamente sobre ella modificndola, de generacin en generacin, de modo que, como regla, los animales de todas las especies han ido, en el curso del tiempo y sin perder las facultades adquiridas, afinando su capacidad sensorial, nerviosa y muscular.

Dicho en pocas palabras, el medio de toda especie somete a sta a una evolucin, a un cambio dirigido que, en general, es progresivo, perfeccionador. Como cada especie est ajustadsima a su medio, este cambio paulatino de las especies a lo largo de las eras significa que, de modo correspondiente, han ido evolucionando tambin perfeccionndose a su vez los medios de las especies.

Si, conforme a Darwin y es difcil entenderlo de otro modo , el medio de una especie acta seleccionando como progenitores a los individuos ms aptos, hemos de sacar la conclusin de que el medio de cualquier especie tiene que poseer una cualidad activa, notable, la de seleccionar, con la gran fijeza que demuestran las especies, los individuos ms conformes con l, y, adems, la de que l mismo evoluciona a su vez, puesto que va adquiriendo con el tiempo la capacidad de seleccionar con mayor rigor y fineza.

Un caso notable de la evolucin del medio se da cuando, en el curso de la evolucin, una especie animal se diferencia en dos; en tal caso, el medio de la especie ancestral ha de desdoblarse a la vez en los sendos medios de las especies filiales.

La interpretacin de este caso interesa, por ejemplo, para entender cmo una vieja especie de mono pudo diferenciarse en dos, la que ocup el bosque y la que fue desplazada hacia su periferia y, en fin, al campo abierto donde devino la especie ancestral de los hominidos.

Voy a procurar dar una nocin de en qu consiste el medio animal para que pueda mostrar esas caractersticas que, necesariamente, ha de poseer para que las especies animales sean, se comporten y evolucionen como vemos.

La naturaleza del medio de una especie animal Siguiendo el orden de ideas expuesto en el apartado anterior, preguntmonos qu vemos en el entorno de cada especie animal que satisfaga las cuatro condiciones sealadas que necesariamente ha de cumplir el medio de todo animal.

Obviamente, en un mbito dado, conviven individuos de especies distintas, a veces de muchas especies y muy diversas; nuestro problema es, pues, descubrir qu es lo que este mbito presenta de particular a los individuos de cada especie que, a la vez, 1 les proporcione la energa que necesitan para vivir, 2 sea conforme con la conducta de la especie sea modificado por esta conducta , 3 su cambio, en cada instante, sea percibido por ellos y, 4 les seleccione como progenitores, de modo que la especie se perfeccione paulatinamente sin desnaturalizarse.

Lo que en el entorno cumpla estas cuatro condiciones ha de constituir el medio de la especie. Pues bien, lo nico que, en el entorno en que viven los animales de una especie, satisface tales condiciones, y es, por tanto, el medio de la especie, est constituido por el conjunto de todas las especies del entorno que estn en una forma cualquiera de relacin activa, regular, con la especie considerada; por lo dems, este conjunto est determinado por el alimento -vegetal o animal- propio de la especie y por las diversas especies animales que interfieren de un modo u otro como concurrentes, como depredadores, etc.

Por consiguiente, el medio de una especie difiere de los medios de todas y cada una de las especies que comparten con ella un mbito determinado; a veces difieren tan absolutamente que dos especies pueden convivir en un mismo mbito geogrfico sin percibirse nunca. Segn lo dicho, los medios animales se diferencian entre s: en primer lugar, por el tipo de alimento a que, en el curso de las eras, se hayan ido especializando las especies, tipo de alimento que determina, ante todo, el modo de desplazarse en su busca un herbvoro necesita pasar gran parte del da pastando, un carnvoro, tal vez, se mantenga escondido en lugar adecuado para cazar por sorpresa, etc.

En cuanto a la evolucin de los animales, salta a la vista que el medio de cada especie tiene la misma antigedad que ella; en segundo lugar, que aniquila activamente con preferencia a los dbiles y enfermos en la dura lucha por la existencia de que nos habla Darwin y que, de este modo, el medio de cada especie la perfecciona por seleccin; en tercer lugar, el medio de una especie impide rgidamente que la especie se salga de su alimento peculiar, al que permanece estrictamente confinada por la inexorable presin de las especies constitutivas del medio, cada una de las cuales defiende su propio alimento, al que est asimismo desde tiempo inmemorial perfectamente especializada; y, en cuarto lugar, es obvio que cada especie est igualmente capacitada para aprender y realizar la conveniente conducta frente a cada especie de su medio ya que, de no ser as, hubiese sido inexorablemente aniquilada por alguna de ellas.

Por otra parte, hay que sealar que toda especie forma parte del medio de cada una de las especies del suyo las relaciones de dos especies suelen ser recprocas de modo que, por ejemplo, tan ajustada est la conducta del len frente a la gacela como la de la gacela frente al len ; este hecho explica, por una parte, el maravilloso ajuste recproco entre las distintas especies el ajuste complementario de la fineza de los rganos de los sentidos de todas ellas, el de su vigor, velocidad de ataque y huida, etc.

Por otra parte, todas las especies del medio de una especie determinada tienen sus propios medios, constituidos, a su vez, por otras especies, cada una de las cuales tiene el suyo, y as sucesivamente hasta integrar, en una nica trama de interacciones, el gran conjunto de todas las especies; de este modo, la conducta y configuracin de cada especie depende directa o indirectamente en ondas de influencia cada vez ms alejadas de la conducta y configuracin de todas: en resumen, todos los animales estn sujetos al proceso de la evolucin conjunta de las especies, progresivamente integrador de ellas.

Es notable que este proceso de afinamiento y de ajuste progresivo de unas especies a otras desemboque de tarde en tarde en la diferenciacin de una especie en dos. En el proceso evolutivo de que surgi el hombre aparecen varias de estas diferenciaciones; por ejemplo, el mono ancestral de todos los Hominoidea grupo en el que se incluyen los grandes monos y el hombre se diferenci, hace tal vez quince millones de aos, en la especie ancestral de los grandes monos familia Pongidae y en la especie ancestral de los homnidos de la que surgira el hombre familia Homndae , y en cada una de estas dos estirpes ancestrales se han producido un nmero indeterminado de diferenciaciones de especies nuevas, unas extintas hoy y otras que siguen vivas gorila, orangutn, chimpanc, hombre.

A lo largo de los millones de aos de la evolucin animal, a consecuencia de procesos de este tipo de diferenciacin de una especie en dos, han resultado, a partir del primer animal, ms de un milln de especies distintas actuales. Cmo interpretar este hecho notable de que el perfeccionamiento de una especie desemboque en el desdoblamiento de ella en dos?

He aqu la respuesta que me parece la nica posible: el progreso de una especie ha de identificarse con el perfeccionamiento de su conducta, esto es, con el afinamiento de su capacidad de tomar noticia de su medio y de dar respuestas adecuadas a lo que percibe en l; pues bien, est en la lgica de las cosas que este perfeccionamiento, por as decirlo, de su conciencia del entorno, desemboque, con el tiempo, en el hecho de que un grupo de la especie perciba una discontinuidad en el medio, en general una diferenciacin en su alimento especfico, que acostumbre al grupo a especializarse en una variedad de l y a que abandone al resto de la especie el resto del alimento habitual, con lo que los dems individuos de la especie se especializan tambin, por as decirlo, complementariamente.

Claro que esta especializacin puede consistir no slo en adaptarse a una variedad del alimento de la especie, sino en encontrar una fuente de alimento nuevo por ejemplo, acostumbrarse a pescar en vez de a cazar, como han hecho la foca o la nutria , o en el descubrimiento de un modo nuevo de obtener el alimento tradicional, etc.

Sea como fuere, las conductas as especializadas inician, primero, un progresivo aislamiento entre los dos grupos diversamente especializados y, luego -por el hecho de que los dos medios en que se ha diferenciado el antiguo pasan a seleccionar de distinto modo-, van determinando sendas diferenciaciones de configuracin corporal entre los dos grupos, que, con el tiempo, se van aislando en la reproduccin y terminan constituyendo especies distintas.

Una vez especificado en qu consiste el medio de los animales, parece conveniente, para centrar ideas, terminar este apartado indicando la diferencia que existe entre el medio de los animales y el medio de otros tipos de seres vivos; ni que decir tiene que, como el medio modela la conducta y viceversa, lo anterior lleva consigo precisar la diferencia que existe entre la conducta animal y la conducta de los otros tipos de seres vivos los individuos protoplsmicos y las clulas.

Ante todo, deseo poner al lector en guardia contra una generalizacin que pudiera estar tentado a hacer y que es errnea. Podra, en efecto, pensarse que, del mismo modo que el medio de una especie animal est siempre constituido principalmente por animales de varias especies, el medio de una clula lo estuviese asimismo por otras clulas y que, en consecuencia, la conducta de toda clula fuese la que conviene para reaccionar frente a determinadas clulas.

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