CELESTINO ANTES DEL ALBA REINALDO ARENAS PDF

In , he moved to Havana to enroll in the School of Planification and, later, in the Faculty of Letters at the Universidad de La Habana , where he studied philosophy and literature without completing a degree. His writings and openly gay life were, by , bringing him into conflict with the communist government. From to he was a journalist and editor for the literary magazine La Gaceta de Cuba. In , he was sent to prison after being charged and convicted of "ideological deviation" and for publishing abroad without official consent.

Author:Nemi Samuktilar
Country:Nepal
Language:English (Spanish)
Genre:Spiritual
Published (Last):28 February 2010
Pages:330
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ISBN:544-9-72619-386-5
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Borges Dichosos los que nacen mariposas O tienen luz de luna en su vestido. Pasamos mucha pena. Cruzamos los caminos. Veo a mi madre en el fondo del pozo. La veo flotar sobre las aguas verdosas y llenas de hojarasca.

Corriendo llego y me asomo. Nunca lo haces. Crees que me vas a tener como un loco, dando carreras de la casa al pozo y del pozo a la casa. Ya estoy cansado. No te tires si no quieres. Mi madre y yo, lloramos. Las lagartijas son muy grandes en este mayal. Yo acabo de ver una con dos cabezas. Dos cabezas tiene esa lagartija que se arrastra. Al fin doy con una. Le descargo el palo, y la trozo en dos. La otra se queda frente a mi madre. Bailando estamos todos ahora sobre el techo de la casa.

Bailando yo solo sobre el techo. Dentro del cercado de ladrillos blancos. Y cruces. Que si no me aparto ahora estuviera en carne viva. Esta casa siempre ha sido un infierno. Y abuela era la primera en estar haciendo cruces en todos los rincones. Ni el lomo de una yagua. Ni las libretas de anotaciones del abuelo: Celestino comienza a escribir entonces en los troncos de las matas. Pero, de todos modos, pienso. Cuando menos uno se lo imagina, nos sorprende. Nos envuelve, y luego no se va.

Aunque, desde luego, mucha gente dice que sale el sol. De vez en cuando. Pero al llegar a la casa, ya ellos nos estaban esperando en la puerta. Nadie dijo nada. Ni media palabra. Dio tres revoloteos en el aire. Yo estaba triste. Y los dos salimos al patio. Me di entonces. Y los dos comenzamos a bailar sobre la tierra vestida toda de blanco. Todos los primos nos hicieron un coro y comenzaron a darnos vueltas.

Vi al rayo derritiendo toda la nieve en menos de un segundo. Pero no lo hice. Yo solo no puedo hacer nada. Aunque algunas veces quisiera hacer tantas cosas. Pero en definitiva nada hago. Mi abuela las canales. Y no hice nada. Y otro cujazo. Y otro. Inclusive me dio mucho sentimiento y hasta tuve ganas de llorar. Los pedazos cayeron sobre mi casa y la tiraron al suelo. El brazo de mi madre se mueve algo entre los escombros y los tiznes.

A Celestino no lo oigo decir ni media palabra. Hasta que ya, casi oscureciendo, logro rescatarlo. De entre esa neblina de agua que casi no llega a caer, veo a mi madre que se me acerca con una garrocha entre las manos.

Estaba tan embelesado. Mi madre pasa por encima del mayal sin cuidarse de las espinas, y luego alza el vuelo. Yo soy tu madre. Pero sin decirnos nada. Abuela llora porque ella sabe que si Eulogia se pierde abuelo se ahorca. Yo lo siento por Eulogia. En vez de salvar a tu madre, dejas que se asfixie en el tiznero. Pobre Eulogia Si ella no fuera tan boba como es no hubiera dejado que abuelo se le encaramase encima como lo hizo. Pero ella es la esclava de esta casa y todo el mundo se le encarama encima.

Y hacen de ella lo que les da la gana. El filo de la garrocha penetra muy fresco por entre mi cuello. Yo me arreguindo con las manos a las piedras y las yerbas, y siento ese frescor que ya me va llegando hasta la campanilla.

Quisiera poder escaparme. A medida que el frescor va cogiendo toda mi garganta me voy dando cuenta de que mi madre no es mala. Mi madre se va volviendo hermosa. Yo nunca he visto a mi madre. Debo imaginarla de esa forma y no de la otra.

Tengo deseos de levantarme y abrazarla. Te pareces a una de esas mujeres que solamente salen en las postales de Navidad. Me saca la garrocha del cuello. La tira sobre la yerba. Se lleva las manos a la cara y da un grito enorme. El cuello me arde mucho. Las hormigas bravas me han comido toda la espalda y los abujes ya empiezan a treparme por la cara.

Mi madre ha desaparecido y es casi ya de noche. Si pudiera llegar a la casa sin que nadie me viera y sin que ella me empezara de nuevo a jurgar con la garrocha, o abuela me echase un poco de agua caliente en el lomo. No lo creo. Entonces empiezo a llorar. Me gusta pasear de noche, cuando nadie me ve. Me gusta porque ahora puedo caminar en un solo pie. Hacer veinte murumacas, todas distintas. Me gusta estar solo y empezar a cantar.

Celestino se me ha acercado y me ha pedido un trago de agua. Pero no importa: yo las invento. Luego fue mi madre la que vino a pedirme agua. Ahora todo se ha puesto transparente.

Esta noche veo las cosas muy bonitas. Me voy para esa esquina, debajo del panal de avispas bravas. Y me siento en el quicio del corredor. Y empiezo a sentirme muy tranquilo. Pero en ese momento llegaba abuelo del monte.

Y desde entonces abuela le ha cogido un odio a las matas del corredor que no las puede ver. Pero eso es algunas veces.

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