PIERO CALAMANDREI ELOGIO DE LOS JUECES PDF

Una frase ingeniosa, que no hiciese avanzar un paso a la verdad, pero que atacase en lo vivo cualquier defecto del defensor contrario, produca el entusiasmo del pblico, como hoy, en el estadio, el golpe maestro de un futbolista. Y cuando el abogado se levantaba para informar, dirigase al pblico con el mismo gesto del pgil que al subir al ring muestra la turgencia de los bceps. Pero hoy, cuando todos saben que en cada proceso, aun en los civiles, se ventila, no un juego atltico, sino la ms celosa y alta funcin del Estado, no se acude a las Salas de justicia para admirar escaramuzas. Los abogados no son ni artistas de circo ni conferenciantes de saln: la justicia es una cosa seria. Yo me pregunto me deca condencialmente un juez si en el comportamiento extrao de ciertos abogados en la audiencia pblica, no habr la misteriosa intervencin de algn medium. Detenerse con ellos en la calle a hablar del tiempo que hace, es un delicioso placer; saben que no est bien levantar la voz en la conversacin, se abstienen de emplear palabras enfticas para expresar cosas sencillas, gurdanse de interrumpir la frase de su interlocutor y de inigirle el tormento de largos periodos; y cuando entran en una tienda a comprar una corbata o se sientan a conversar en un saln, no se ponen a dar puetazos sobre el mostrador ni a apuntar con el ndice, desorbitados los ojos, contra la seora de la casa que sirve el t.

Author:Balkree Kigasida
Country:Argentina
Language:English (Spanish)
Genre:Education
Published (Last):12 March 2005
Pages:20
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Pero sobre todo constituye una gua y conduccin de la tica y valores que deben prevalecer en el actuar de los abogados en los litigios, as como de los jueces en su tarea de imparticin de justicia, y como producto de lo anterior, en las relaciones que se dan entre ambos actores.

Seala Calamandrei, que el primer requisito que debe reunir un abogado, es que debe tener fe en los jueces, y que en su actuar, ambas partes deben desempearse y conducirse con verdad sobre los hechos y las conductas de sus clientes, procurando siempre en esa relacin, la bsqueda de la verdad, probablemente, en muchos casos resulte difcil llegar a ella, en toda su plenitud, pero lo que no se puede dejar de hacer, es que el trabajo que realicen todos los actores en el juicio, sea tendiente a ese fin, para que de esa forma, se acerquen ms a la verdad, y como consecuencia de ello, a la debida imparticin de justicia.

En este sentido, Calamandrei, expone y desarrolla, la conducta tica que los litigantes, deben observar para con los jueces, y viceversa, la que tambin debe de existir de stos haca los litigantes, incluso dice que debe ser de amor y de respeto.

Y en cuanto a esto ltimo, tambin es fundamental que en la prctica diaria, ambas partes sientan respeto por lo que cada quien hace y aporta en la imparticin de justicia, para que ninguno de ellos, demerite el trabajo de los otros.

Esto poco a poco, y en la medida de lo posible, permitir, que los fallos que se dicten sean mas apegados a la verdad y que de algn modo, dejen mas satisfechas a las partes, unos en cuanto a la aplicacin de las sanciones justas y 2 los otros, en cuanto a las reparaciones y resarcimientos buscados, y en el caso particular de los jueces, en la satisfaccin enorme de haber cumplido cabalmente con la tarea encomendada, de manera que acrecent en ese sentido, su conciencia de justicia, para que todas las partes involucradas en los juicios, se sientan identificadas con esa noble tarea y juntos se acerquen da a da, a un mismo destino, que es el lograr una conciencia ms elevada de la justicia.

OPININ Es incuestionable, que los abogados y los jueces, siguiendo las lneas y los trazos de Calamandrei, deben contar con una clara y vocacin tica, aun cuando pareciera que el mundo alrededor, demuestra lo contrario.

Su vocacin tica, y la bsqueda de la verdad en los juicios, deben estar por encima de cualquier otro inters personal, econmico, de grupo o de partido, incluso, por encima de los intereses mezquinos, en muchas de las veces, de los clientes, y con esa basamento tico y de valores, emprender la defensa del cliente, o la aplicacin de la justicia. En la medida que los abogados se acerquen mas a esa preocupacin de lograr encontrar la verdad entre los hechos que afectaron a las partes, y que los llevo a la necesidad de enfrascarse en un juicio, en esa misma medida, obligaran a que el juez, sea ms justo en la decisin que dicte, y de igual modo, en esa misma medida, las partes quedaran ms satisfechas, con el fallo que se pronuncie.

Los abogados en su patrocinio, en ciertos momentos, deben olvidar las maneras maosas de jugar con la aplicacin de los Cdigos, el utilizar argumentos demasiado tcnicos, que luego slo tienden a confundir o a perderse en la bsqueda de la verdad y de la aplicacin de la justicia, por lo que debe dirigirse, tanto a sus clientes, como al juez sobre todo, pero tambin debe hacerlo con su contraparte, en un lenguaje sencillo, claro, procurando ser lo ms conciso y preciso en sus peticiones.

Al paso de la experiencia, uno se va dando cuenta, que se obtienen mejores logros con peticiones concretas y claras, que con argumentos, entre comillas elocuentes, con excesivo uso de modismos y tecnisismos, y se va presentando un fenmeno que comenta Calamandrei, que sucede en el argumento oral, cuando es claro, hasta se llega a escuchar una resonancia, en el juez.

Eso mismo, me he percatado que poco a poco, me ha ido aconteciendo en la prctica, claro est, en la medida de los posible, de que cuando uno expresa los argumentos claros y concretos ante el juzgador, esa resonancia de la que habla Calamandrei, se traduce, en que nuestros argumentos, son tomados en cuenta al momento de resolver, y en ese sentido, se presenta ese fenmeno de la resonancia, en son tan claros y contundentes, que los volvemos a escuchar al momento en que el juez se apoya en ellos y dicta su fallo.

Tambin por esta misma razn, los argumentos de los abogados, deben estar apoyados en cuestiones lgicas y jurdicas, coherentes y congruentes, para que de ese modo, puedan ser, en primer lugar, no slo odos, sino escuchados, por el juez y por la contraparte, logrando que sus argumentos sean creibles, as como la defensa del cliente, partiendo de ello, el abogado encontrara certeza en sus argumentos, y en consecuencia, serenidad y confianza en exponerlos, puesto que sabe que han estado elaborados en forma sensata y lgica, y an cuando el contrario, pretenda denostarlos o debilitarlos, no lo podr lograr, porque estn sustentados en la verdad y apoyados en una situacin lgica y congruente, y expuestos de manera, sencilla y clara, de manera que eso no lo haga perder la cabeza, ni tampoco, por ende, le haga perder la causa de su cliente.

En consideracin de lo anterior, posiblemente el juez ni siquiera llegue a recordar el nombre del abogado que le expuso un argumento claro y prudente, pero lo que 4 si no va a olvidar, es la esencia de ese argumento que al le provocaron, concederle la razn en el fallo, confiado en que se argumento, est apoyado en la verdad y en la lgica El defensor debe tratar nicamente de proyectar sus dotes de claridad sobre los hechos y sobre los argumentos de la causa, y de mantener alejada de si mismo los intereses propios como persona, o incluso, los intereses mezquinos, en algunas veces de los clientes, que cuando sucede esto, lo que vienen a provocar, no es ms que la oscuridad de su argumentacin, lo que en ltima instancia, no le permitir, exhibir con plenitud sus razones al juez, para que le pueda conceder el fallo, entre ms claro en el argumento, ms claro en el fallo.

Esto evidentemente, requiere, de un hombre probo, que sea el que eleve una causa, y el que le corresponda juzgarla, puesto, que en la probidad, como sustento tico, se encuentra, como consecuencia de la misma, la bsqueda de la verdad, y por extensin, la imparticin de la justicia.

Misma probidad, que debe observarse, por todas las partes en el juicio y en cada uno de los actos y acciones que les corresponda ejecutar, de acuerdo al papel o roll, que les toc desempear, para que en la medida de lo posible, todas las partes, se puedan acercar a la debida imparticin de justicia.

El abogado est mayormente obligado a hacer uso de las herramientas que le permitan la adecuada defensa de su cliente, lo cual exige constancia, desempeo, entrega, creatividad, ingenio, pero por otra parte, aun cuando pudiera que el trabajo del juez resulta, por decirlo de alguna manera ms sencillo, pues se limita a estudiar las dos posiciones opuestas, y de una de ellas, elige, la que a su criterio le produce mayor conviccin.

Su trabajo, por ello, no es menor, pues sabe, que pude llegar a equivocarse, pero en ello, puede estar en juego valores fundamentales de lo actores en juicio, como podran ser la vida, la libertad, la seguridad jurdica o el patrimonio de las personas, por ello, su tarea, se torna, aun ms delicada y suprema, por ello es que Calamandrei, as como nuestro derecho, establecen, que debe tenrseles fe, y que sus decisiones son a buena fe 5 guardada.

Pero para que se cumpla con esta premisa, es necesario, entonces que los abogados le proporcionen todos los elementos posibles para que ellos, precisamente en base a esa buena fe, logren tomar sus decisiones, siendo necesario para ello, que se limite en sus argumentos a las cuestiones importantes del juicio y que favorecern a su cliente, alejndose de argumentos innecesarios e inverosmiles, que en determinado momento pueden llegar a nublar su alegato y su defensa.

Para lograr la debida defensa de su cliente, el abogado, debe, contrario a lo que siempre pensamos y hacemos, acercar al juez a la verdad, y debe evitar desviar a los jueces de su camino, sino que se hace preciso considerar el funcionamiento en el proceso de dos defensores contrapuestos, cada uno de los cuales con su propia parcialidad, justifica y hace necesaria la parcialidad del contrario.

Es entonces, cuando se logra ver con claridad y se puede dimensionar el trabajo verdadero del abogado. Esto permitir la imparcialidad de los jueces, que est por encima de los contendientes, pero a la vez tambin lograra que los abogados sean unos verdaderos contrapesos, no slo porque la verdad se alcanza ms fcilmente escalndola desde dos partes, sino porque la parcialidad del uno es el impulso que engendra el contraimpulso del adversario, el empuje que excita la reaccin del contrario y que, a travs de una serie de oscilaciones casi pendulares, de un extremo al otro, permite al juez hallar lo justo en el punto de equilibrio.

Los abogados proporcionan al juez las sustancias elementales de cuya combinacin nace en cierto momento, en el justo medio, la decisin imparcial, sntesis qumica de dos contrapuestas parcialidades. Deben ser considerados como "par" en el sentido que esta expresin tiene en mecnica: sistema de dos fuerzas equivalentes, las cuales, obrando sobre lneas paralelas en direccin opuesta, engendran el movimiento, que da vida al proceso, y encuentra reposo en la justicia.

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