CARTA A MENECEO DE EPICURO PDF

Cuando se es joven, no hay que vacilar en filosofar, y cuando se es viejo, no hay que cansarse de filosofar. Porque nadie es demasiado joven o demasiado viejo para cuidar su alma… Por tanto hay que estudiar los medios de alcanzar la felicidad, porque, cuando la tenemos, lo tenemos todo, y cuando no la tenemos lo hacemos todo para conseguirla. La finalidad de nuestras vidas es el placer. Pero no cualquier placer, sino el tranquilo y duradero. Este placer lo alcanzamos cuando conseguimos el pleno dominio de nosotros mismos, de nuestros propios deseos y afecciones. Y puesto que el placer es el primer bien natural, se sigue de ello que no buscamos cualquier placer, sino que en ciertos casos despreciamos muchos placeres cuando tienen como consecuencia un dolor mayor.

Author:Nemuro Doshicage
Country:Belgium
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):25 May 2007
Pages:138
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ISBN:576-3-96039-447-7
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En la carta de Epicuro a Meneceo, se describen los ms bsicos y probablemente los ms importantes lineamientos de su sistema filosfico Epicuresmo , la misma inicia recalcando la importancia de filosofar en todo momento, tanto cuando se es joven como cuando se es viejo, teniendo como tema de reflexin central la felicidad ya que segn Epicuro: cuando se tiene, se tiene todo y si nos falta hacemos lo que sea para conseguirla, a su vez Epicuro liga la felicidad con el placer que es el bien supremo y el dolor como mal supremo.

Epicuro propone una total eliminacin del temor hacia, los dioses aceptando sus existencia , el destino y la muerte. A los primeros no hay que temerles porque estos no pueden relacionarse con nosotros ni para ayudar ni para desfavorecer, haciendo intil su veneracin o su temor, a la muerte tampoco hay que temerle porque no nos afecta en ningn sentido, mientras estamos vivos no est presente y cuando llega nosotras ya no estamos; en cambio el sabio, no venera la vida pero tampoco rehye de la muerte ya que para l, el placer y la felicidad no estn en la abundancia sino en la intensidad.

Epicuro tambin hace una clasificacin de los placeres: los primeros son los naturales y necesarios, despus los naturales pero no necesarios y por ltimo los no naturales ni necesarios. A partir del conocimiento de los placeres el hombre puede hacer una eleccin de ellos no de todos para alcanzar el equilibrio un punto donde no tenga perturbacin ni de cuerpo ni de alma. Tambin hay que tener en cuenta que algunos placeres se vuelven despus dlares ms grandes y lo mismo en sentido contrario. La felicidad solo puede alcanzarse teniendo un juicio certero que nos permita examinar las causas de cada eleccin o aversin, por lo tanto el juicio es el elemento central aun ms importante que la filosofa, Epicuro propone una vida feliz y esta no puede ir desligada de la justicia y la prudencia as como tampoco de la sencillez que nos permite disfrutar aun mas de todas las cosas de la vida, sean frugales o lujosas.

La filosofa propuesta por Epicuro nos plantea una doctrina bien estructurada en el sentido que pone en un plano sencillo y bastante instintivo las necesidades y deseos bsicos de las personas y a su vez propone el modo enque estas necesidades y deseos pueden ser satisfechos en la mejor forma. Concentrndose en la bsqueda de la felicidad a travs de los placeres y la disminucin del dolor, Epicuro afirma podemos alcanzar ese tan deseado balance y tranquilidad de nuestro cuerpo y nuestra alma, lamentablemente la carta de Epicuro a Meneceo no nos permite vislumbrar como garantizar la coexistencia de la bsqueda de la felicidad propia con la de bsqueda de los dems.

El balance espiritual y corporal que propone la filosofa de Epicuro es bastante defendible ya que a partir del placer y la ausencia del dolor, no propone una vida lujuriosa y llena de excesos en la que solo importen los placeres fsicos y mucho menos propone como elementos de su doctrina todos aquellos conceptos que en las sociedades actuales se han establecido como smbolos de felicidad: las posesiones fsicas, la fama, la ostentosidad, el consumo depredador, la acumulacin de riquezas entre muchos otros; en sentido contrario, Epicuro defiende la sobriedad y la sencillez en nuestro diario vivir, disfrutando de este modo tanto en la austeridad como en las posibles abundancias, es decir, alcanzar un estado corporal y espiritual en el cual podamos realizarnos y ser felices independientemente de las condiciones terrenales que nos rodeen.

Anlisis, comentarios y juicios crticos de la Carta a Meneceo, en el que se destaque su estructura argumentativa. Carta a Meneceo Fragmento 1.

Parte de nuestros deseos son naturales, y otra parte son vanos deseos; entre los naturales, unos son necesarios y otros no; y entre los necesarios, unos lo son para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo y otros para la vida misma. Conociendo bien estas clases de deseos es posible referir toda eleccin a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque en ello consiste la vida feliz. Pues actuamos siempre para no sufrir dolor ni pesar, y una vez que lo hemos conseguido ya no necesitamos de nada ms.

Por eso decimos que el placer es el principio y fin del vivir feliz. Pues lo hemos reconocido como bien primero y connatural, y a partir de l hacemos cualquier eleccin o rechazo, y en l concluimos cuando juzgamos acerca del bien, teniendo la sensacin como norma o criterio.

Y puesto que el placer es el bien primero y connatural, no elegimos cualquier placer, sino que a veces evitamos muchos placeres cuando de ellos se sigue una molestia mayor. Consideramos que muchos dolores son preferibles a los placeres, si, a la larga, se siguen de ellos mayores placeres. Todo placer es por naturaleza un bien, pero no todo placer ha de ser aceptado.

Y todo dolor es un mal, pero no todo dolor ha de ser evitado siempre. Hay que obrar con buen clculo en estas cuestiones, atendiendo a las consecuencias de la accin, ya que a veces podemos servirnos de algo bueno como de un mal, o de algo malo como de un bien. La autosuficiencia la consideramos como un gran bien, no para que siempre nos sirvamos de poco, sino para que cuando no tenemos mucho nos contentemos con ese poco; ya que ms gozosamente disfrutan de la abundancia quienes menos necesidad tienen de ella, y porque todo lo natural es fcil de conseguir y lo superfluo difcil de obtener.

Los alimentos sencillos procuran igual placer que una comida costosa y refinada, una vez que se elimina el dolor de la necesidad. Por ello, cuando decimos que el placer es el objetivo final, no nos referimos a los placeres de los viciosos -como creen algunos que ignoran, no estn de acuerdo o interpretan mal nuestra doctrina-, sino al no sufrir dolores en el cuerpo ni estar perturbado en el alma.

Porque ni banquetes ni juergas constantes dan la felicidad, sino el sobrio clculo que investiga las causas de toda eleccin o rechazo y extirpa las falsas opiniones de las que procede la gran perturbacin que se apodera del alma. El ms grande bien es la prudencia, incluso mayor que la filosofa.

De ella nacen las dems virtudes, ya que ensea que no es posible vivir placenteramente sin vivir sensata, honesta y justamente, ni vivir sensata, honesta y justamente sin vivir con placer. Las virtudes estn unidas naturalmente al vivir placentero, y la vida placentera es inseparable de ellas Intereses relacionados.

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Carta a Meneceo

Pues no hay nadie demasiado prematuro ni demasiado retrasado en lo que concierne a la salud de su alma. Es, pues, preciso que nos ejercitemos en aquello que produce la felicidad, si es cierto que, cuando la poseemos, lo tenemos todo y cuando nos falta, lo hacemos todo por tenerla. Practica y ejercita todos los principios que continuamente te he recomendado, teniendo en cuenta que son los elementos de la vida feliz. Piensa de ella aquello que pueda mantener la dicha con la incorruptibilidad. Porque los dioses, desde luego, existen: el conocimiento que tenemos de ellos es, en efecto, evidente. De manera que es un necio el que dice que teme la muerte, no porque haga sufrir al presentarse, sino porque hace sufrir en su espera: en efecto, lo que no inquieta cuando se presenta es absurdo que nos haga sufrir en su espera. Pero la gente huye de la muerte como del mayor de los males, y la reclama otras veces como descanso de los males de su vida.

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Resumen. Carta de Epicuro a Meneceo.

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